Espectacular semifinal en Mestalla.

golmbia

La vuelta de la semifinal europea entre Sevilla y Valencia fue un auténtico espectáculo. Superó a los partidos vistos en la hermana mayor, la Champions. A diferencia de éstos -hubo 20 minutos de emoción en Alemania siendo generosos y unos 60 en Inglaterra- aquí hubo emoción intensa hasta el último suspiro de partido, literalmente. Y no precisamente porque no arrancara fuerte, todo lo contrario.

La realización ofreció una bonita imagen de Mestalla antes del comienzo. Gran ambiente. Hubo un día, ya lejano, en el que alguien, experto él del negocio, decidió que aquello no era suficiente. Que por fuera es feo. Y que montar un estadio nuevo iba a ser un negocio. Que coño, ¡Un pelotazo!. Y sí que lo fue sí; antes tenían 1 estadio y ahora tienen 1,5. ¿Más que antes o no?. Una colosal chapuza perpetrada por un “gran empresario” que se suponía experto en la materia. Esta es otra historia; volvamos.

El Valencia hizo en la primera parte lo que no ha hecho en toda la temporada y más, ante un rival fuerte y en semifinales europeas. 75 minutos buenísimos, en los que superó totalmente a los de Emery y dió la vuelta a una eliminatoria que se le escapó en el Pizjuán en 3 minutos. Y en Mestalla en unos 15, cuando ya era suya. Máximo castigo.

Una buena presión, posicionamiento, intensidad, el juego entre líneas, unos acertados Feghouli, Parejo o Alves. O Mathieu, Pereira y Keita….prácticamente todos, y un planteamiento valiente buscando la remontada, no solo funcionaron, arrasaron al Sevilla firmando un partido que ya quisieran verlo por Mestalla en Liga desde hace tiempos.

Eso sí, Reyes tuvo una que si la mete huele a final. Alves tapó decisivo. Todos sabían que un gol sevillista valdría oro -por 4 del Valencia- y a eso podían aferrarse.

En la segunda parte pareció que podría cambiar el guión, pero no. El Valencia continuó haciendo un muy buen partido. Había cambiado a Piatti por Fede, jugador por jugador. Seguía apostando por lo que tan bien le estaba funcionando, y consiguió el tercero. Estaba virtualmente en Turín; ya no habría prórroga.

Tercer gol y....¡Ayyy que no me quedan delanteros!

Tercer gol y….¡Ayyy que no me quedan delanteros!

Emery, viendo que su equipo no funcionaba en todo el partido, había quitado a Bacca arriba para sacar a Gameiro, jugador por jugador. Cuando su equipo no funcionaba nada e iba 2-0. Y cuando la estrategia claramente era marcar un gol. Lo hizo así, “para refrescar” y llegó ese tercer gol de Mathieu, el Sevilla estaba fuera y Unai miró al banquillo. Allí solo quedaba un delantero: Bacca. Todavía se estaba sentando. Jartá de reir.

Con Carriço que no juega un pimiento -vino de central- en el medio junto a M’Bia y Rakitic medio perdido por delante. Va y quita al delantero Bacca, para sacar al único que le queda Gameiro. Con un mundo por delante, sin jugar a nada, sin llegar a puerta, y con resultado ya de prórroga.

Pero ahora que ya se había dado la vuelta, todo lo más difícil, la apuesta valencianista cambió. El espíritu del miedo se apoderó de los cuerpos y salieron Parejo y luego Jonas -lesionado en su peor actuación, y no me refiero al partido-, dando entrada a dos hombres defensivos. Keita flipaba con el cambio. ¿Acaso Mourinho no nos ha enseñado nada? Vida extra para Unai.

El Sevilla mantenía su apuesta, que era marcar un gol y le valió durante todo el partido. Si los de Pizzi hubieran buscado el 4º, cuando estaban lanzados, y lo hubieran logrado se acabó. E incluso sin lograrlo, iban muy bien. Pero en lugar de eso, mutaron a algo horrible que los alejaba del objetivo y daba opciones a un Sevilla que prácticamente nunca las tuvo antes.

Se lanzaron balones al campo, se perdió tiempo en cada acción. Hasta Alves saltó a enzarzarse cuando tenía amarilla. Y sobretodo se le dió el balón al Sevilla para concederle esa opción que en toda la segunda parte no había tenido. Y tienen gente alta que va bien por arriba junto con otros que pueden meter buenos balones.

Pues así fue, llegó un globo frente a la portería valencianista y M’Bia se elevó como Jordan. El gol donde más duele. ¿Se habrá aprendido algo hoy? Seguramente, no.

Un tío con 2 dedos de frente: Keita

Un tío con 2 dedos de frente: Keita

Y vuelve a la cabeza la imagen de Keita tras la mutación de su equipo, casi agarrando a Parejo para que no saliera del campo; alucinando. Un tío que lleva mucho en esto y sabe de esto.

 

 

 


 

En Superdeporte, la intentan pagar con Emery como pataleta. Por celebrar efusivamente su clasificación en el 94′. Ojito al pie de foto.

 

 

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