Un plátano, miles de cazurros

Típico aficionado cazurro

Típico aficionado cazurro

El mundo del fútbol se une para criticar la escena del Madrigal del plátano y Dani Alves. Y se plantean las típicas cuestiones recurrentes: ¿Debe cerrarse el Madrigal? ¿Sanción económica al club?. ¿Qué hacemos?. Nadie sabe a qué atenerse porque los castigos en el fútbol español van o vienen según sopla el viento. Así estamos todavía.

Villar, en unas interesantísimas declaraciones, ha dicho cuando le han puesto un micro delante, que el fútbol español está en contra del racismo y que la Federación tomará medidas. Si lo dice Villar, habrá que hacerle caso. Blatter también dice que no hay derecho. El Barça también lo censura. Y esto está bien, por supuesto.

Llegan unos cuantos años tarde eso sí. Esto es más viejo que la tos. Como Villar, que lleva desde 1988 en su particular trono. 26 años. En todos hubo racismo.

Son los mismos que han permitido y siguen permitiendo que en Europa exista un grave problema de tráfico de menores, que vienen de África principalmente, como mercancía para ser usados, explotados, y posteriormente abandonados en su mayoría. La RFEF que preside Villar, ha sido sancionada recientemente por la FIFA, junto con el F.C.Barcelona, el club donde juega Dani Alves, por violar las normas sobre inscripciones de menores, desde 2009 hasta 2013 que se sepa. Normas que servirían si se respetaran, para evitar el comercio y la explotación de niños en el mundo del fútbol.

Miles de menores sufren esto en Europa, mientras nos venden que el único problema aquí es un idiota que ha tirado un plátano,

Lo que se hace con miles de menores en el fútbol europeo es una barbaridad impune de la que poco o nada escucharemos hablar en los más populares programas deportivos o prensa. Sí escucharemos hablar, de manos negras y maléficas conspiraciones. El propio Alves y sus problemas de primer mundo insisten en ello y dice que la FIFA:Se debería concentrar en cosas más importantes que la Masia. Necesitan prestar atención a cosas más serias”. Pues nada, asi sea. No tocar, lo que no es de tocar.

pelota sangre

Tampoco se habla mucho de la continua explotación  que sufren cientos de miles de trabajadores que construyen las infraestructuras del apestoso Mundial de Qatar 2022, comprado con sobornos, donde caen como moscas (Ya van por 1.200) los trabajadores inmigrantes, en su mayoría procedentes de Nepal. O como se explota en la fabricación de los balones, que por ejemplo, ruedan en cada Mundial.

Pero sí escucharemos hablar de sanciones injustas (que luego son anuladas), de manos negras, de injusticia por no dejar fichar durante dos periodos,…y de toda esa sarta de porquería que acostumbramos a tragar cada día para ocultar verdaderos escándalos.

O veremos a sectores nazis de algunas aficiones entrando a los estadios.

Mientras, los medios de comunicación, se retroalimentan con el plátano del Madrigal. Un suceso que no es más que una pequeñísima escenificación de toda la mierda, mucho más que solo racista, que envuelve un deporte rey precioso en sí mismo, pero rey también en acumular basura a su alrededor.

Basura que al fin y al cabo,  es reflejo del mundo en que vivimos, y tiene como víctimas a los aficionados normales, y digo normales para diferenciarlos de los sub-.

La escenita del plátano, no es más que esa pequeña punta de un iceberg, que enorme, deja bajo el agua más de tres cuartas partes de racismo, insultos, amenazas, cobardía y muchas más miserias; que quedan escondidas (translúcidas más bien) bajo la superficie, que corresponde al Villarreal-Barça, hasta las profundidades del mar, donde están las regionales y también el fútbol de categorías inferiores.

Cerramos el Madrigal. Como quieran. Podemos obligar a incautar en los controles de los estadios los plátanos. Quien quiera postre despúes del bocata que escoja una fruta no racista, como la naranja que se pela fácil también. Y podrían inventar un escáner de subnormalidad. Reservado el derecho de admisión, podría poner a lo alto del arco de control de cazurros.

Tranquilos que la RFEF o la FIFA van a luchar contra el racismo, que para ellos no es otra cosa que ensuciar el show lanzando un plátano, mientras el negocio del fútbol tritura carne con total impunidad.


 

Ya ha sido localizado el del plátano. Mejor. No será necesario que los aficionados normales tengan que pagar por su culpa. Siempre que se consiga identificar a esta gente, todos ganamos.

Deja un comentario.

Tu dirección de correo no será publicada.

*